sábado, 7 de marzo de 2020

Cuerpos primaverales (masculinos, siempre)

Las nieves del tiempo llegaron a mi jardín... No es broma, ayer estuvo nevando todo el día y yo estaba tan, tan aburrido que salí a leer al porche pero me quedé como un polo de menta... El libro no era lo que yo esperaba.
Pero hoy el tiempo ha cambiado y donde ayer estaba blanco y frío, hoy está cálido y de un verde casi primaveral; así que me he decidido a salir al jardín a tomar el sol de la mañana... Sí.
 
Y ...aquí estoy, a verlas venir. Esperando a la Primavera, a los cuerpos primaverales (masculinos, siempre).


martes, 18 de febrero de 2020

Y pasó el Día de los Enamorados


Sin pena ni gloria, sentadicos en un cómodo sillón para abrirse de orejas y de lo que hiciera falta. A veces tanto AMOR, cansa... Pero de lo bueno no se cansa uno ¿verdad?

martes, 7 de enero de 2020

Regia República

No, no fue una noche para poder dormir, ni tan siquiera para descansar entre uno y otro acoso y derribo a que me tuvo sometido el ahora durmiente y exhausto partenaire (como a mí me gusta llamar a mis contrincantes) de lecho y espada enhiesta y dura hasta el total derrumbamiento de la carne y las pieles roncas del sobresalto empedernido a que las tenemos sometidas horas y horas que parecen minutos o segundos o eternas eclosiones de galaxias circunvaladas. La hora del crepúsculo no es otra cosa que ahora es el culo, su culo...
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Juan Rodort, 2020

sábado, 28 de diciembre de 2019

I-no-cen-te (como el niño Vicente)

¿Va de loquitas? Creo que dice: Santa Oso y los 7 elfos gais... pero no me hagan caso que yo no tengo derecho a aprender inglés (ya de por vida, sentenciado).

Y este refocile oseril no es nada comparado con lo que me esperará al llegar a casa después de teclear estas líneas...
¿Yo? I-no-cen-te... (como el niño Vicente)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Noviembre, noviembre, noviembre...


La púrpura de la rosa es un obra barroca o de por esos siglos musicados de la otra orilla atlántica, de cuando todavía se era de un lugar y no de una globalidad. Él medita ¿o se limpia el sexo? Lo esconde por ¿pudor? Por simple censura de desnudo frontal masculino. Así de simple. Así seguimos. Así no habrá nunca progreso sino retroceso. Y no hay más que analizar (de ano, de culo) los últimos días del pulso nacional hispano. Los resultados son decepcionantes o ¿esperados? Desesperados más bien diría yo. Así pues nada que escribir cuando nada hay que pensar sino decir hasta aquí hemos llegado Mundo Cruel. Me tapo con la púrpura eso tan minúsculo (y que no es un culo, pero está cercano a él) que se me ha quedado después del escalofriante resultado electoral. Y eso que había prometido no hablar de fútbol, ni de toros, ni de escatologías (de las del wc, no de las otras ultraterrenales). Ahí queda esta imagen petrificada como petrificado me he quedado cual víctima de una Gorgona de allende las urnas de noviembre, noviembre, noviembre...
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Juan Rodort, 2019

sábado, 19 de octubre de 2019

Mes a mes, por los pies...

Con pies y cabeza, tumbadito, descansadito, desnudito y aseadito. Así está él, a la espera del fetichista ese que le encantan los pies, lamerlos, comerlos, besarlos, tocarlos, olerlos...
Un escenario aséptico, sinóptico, místico, críptico y neurótico por más señas. Y es que ya está muy abandonada está página como para poder retomarla con amor y buenas compañas, una campaña de remozamiento, refocilamiento, pensamiento y rudimento que nos dejará vacíos e indiferentes. Total, nadie mira ya estas cosas; el Blog subsiste por sí mismo, enquistado, encriptado, anquilosado y acristalado con balcones a la calle. Mes a mes, por los pies...
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Juan Rodort, 2019

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Otro Otoño, ¿hasta el moño?


No, no es que me avergüence de mostrar mi rostro, frío en este verano que ya pasó, no... Es que me da cierto pudor que se me vean las canas de la barba... Las nieves del tiempo platearon mi sien, que decía el tanguero antiguo, aquel que tanto gustaba en casa con sus temas llorones y su arrastrado fraseo; mucho antes de constatar lo que podían hacer y deshacer sus compatriotas en la Madre Patria apropiada, reivindicada, colonizada y cauterizada a los malos sentimientos de solidaridad; desde entonces el que se tapa la cara ya no pudo confiar en nadie de acento foráneo al castizo de "Las Ventas". Porque uno es oriundo de allende el paso de Despeñaperros, pero criado a los pechos de los Madriles castizos. Ahí es donde aprendí a amar, a desamar, a querer, a odiar, a ningunear y marear la perdiz que se dice pronto pero que tardé mis buenos 40 años en aprender a capotear a los aprovechados que me vinieron de frente y de costado; los que venían por detrás... esos no los pude esquivar y así acabé como acabé... Arrodillado, en ropa interior, tapándome la cara para que no se me notase el miedo pasado durante el año hasta este verano -que ya pasó, afortunadamente- y no queriendo ser agorero. Así que espero. Otro Otoño, ¿hasta el moño?
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Juan Rodort, 2019

viernes, 30 de agosto de 2019

Agarrando, que es gerundio...


Sin manos a la izquierda y a dos manos a la derecha de la foto. Sobra el exiguo bañador de abejorro del grupito sonriente y satisfecho de tocar cacho, alguno más que satisfecho, complacido, entusiasmado, enfebrecido y enfervorecido de agarrar algo caliente y que se está agigantando por momentos... Es el final de las vacaciones de agosto frío en rostro, decían antes, pero lo que es hoy día, del frío sólo quedó el hielo del cubata o de la sangría o tinto de verano en nuestros vasos. Sedientos, como estos muchachos, de algo más... Hay tres de ellos que echan mano al hombro del compi de al lado siniestro  en ademán de ¡vamos a ver qué hacemos después! Y eso es todo por hoy, agarrando, que es gerundio...
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Juan Rodort, 2019

miércoles, 31 de julio de 2019

Y el final de Julio


Admirable traje de baño: gorra de visera y gafas de sol, con un hermoso tatu al lado diestro; mirando al mar soñé que estabas junto a mí... Antigua copla santanderina que rememora tantos y tantos recuerdos perdidos y añorados por el aquel del punto nostálgico. Aquella imagen de dios pletórico de carne torneada, lleno, rebosante de belleza (masculina, por supuesto). Aquel cuerpo que una vez tuve o me tuvo aprisionado entre sus dáctiles presas aferradas a mi débil entusiasmo... Sí, mínimo entusiasmo por saber que era falso, que toda a quella ternura -si es que la hubo- se debía al precio pagado de antemano: chico de alquiler, hotel o playa. Y el final de Julio (así se llamaba él).
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Juan Rodort, 2019