miércoles, 25 de septiembre de 2019

Otro Otoño, ¿hasta el moño?


No, no es que me avergüence de mostrar mi rostro, frío en este verano que ya pasó, no... Es que me da cierto pudor que se me vean las canas de la barba... Las nieves del tiempo platearon mi sien, que decía el tanguero antiguo, aquel que tanto gustaba en casa con sus temas llorones y su arrastrado fraseo; mucho antes de constatar lo que podían hacer y deshacer sus compatriotas en la Madre Patria apropiada, reivindicada, colonizada y cauterizada a los malos sentimientos de solidaridad; desde entonces el que se tapa la cara ya no pudo confiar en nadie de acento foráneo al castizo de "Las Ventas". Porque uno es oriundo de allende el paso de Despeñaperros, pero criado a los pechos de los Madriles castizos. Ahí es donde aprendí a amar, a desamar, a querer, a odiar, a ningunear y marear la perdiz que se dice pronto pero que tardé mis buenos 40 años en aprender a capotear a los aprovechados que me vinieron de frente y de costado; los que venían por detrás... esos no los pude esquivar y así acabé como acabé... Arrodillado, en ropa interior, tapándome la cara para que no se me notase el miedo pasado durante el año hasta este verano -que ya pasó, afortunadamente- y no queriendo ser agorero. Así que espero. Otro Otoño, ¿hasta el moño?
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Juan Rodort, 2019

1 comentario:

  1. Pues a comentar, que algo quedará... aunque sea bueno. Ea, comento, comento... lo siento, un momento... (ahora vuelvo, voy a por tabaco...)

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